lunes, 11 de abril de 2011

Verdades abolutas después de una lluvia en llamas

Nunca pensé llegar poco a poco al ocaso de este día. Y es  que cuando caminas paso a paso hacia la orilla, sabes que puedes caer, ves el precipicio asechándote... y cuando ves que cae una roca pareciera que  volara, mas cae cruda al polvo dejando su hogar en la cima.
Así me siento del día a noche... porque han sido horas que no acaban, horas escarlatas, llenas de cáncer, ese mismo que con la metástasis del miedo te carcome las pupilas de los ojos, cayendo como sangre en el alma. Ácido en la carne, sal en mis dulzuras, el olor a carne podrida empapa los lirios mi amor.
Me callo un silencio largo, y miro mis pepitas caerse, que como acuarela pintan de llanto mi rostro, es tan tiernamente absurdo verme revolcarme en la misma mierda siempre... es tan estúpidamente bello ser la misma hoja arrugada en el basurero. Tengo lo que envidio.
me duele que haya ese gran vacío plástico que nos aleja, me odio desde la punta de mis pies hasta la última idea de la sinapsis. No soy princesa, no soy tu nena, soy una vieja perra terca que se reúsa a ser tuya, aunque tan dentro quisiera ser eterna , perfecta como quisiera.
Este gusano que pulula se revuelca en mi pecho y me acosa hasta la garganta. Remordimiento con miedo ese es su hijo, se avecina por mis cuerdas busca salir como un gran grito de espanto, ante esto... (rio) ¿esto?... Esto no es más que un mal chiste de mi gran cabeza, de mis estúpidas ganas de volverme loca, de pararme de cabeza de sacarme los cabellos, de ser una linda e idiota normal ... (suspiro) mi cabeza pesa mucho entre mis hombros estaría mejor si la cortaran...
y siempre termino siendo yo, como puedo ser tan orgullosa empecé sufriendo por la razón de mi niño, y mis tristezas se transforman en mi ego canción, mi opera triste la misma de hace siempre, de hace nunca, de hace tres noches de lluvia...
                                                         Y... ¿nos queremos?

jueves, 7 de abril de 2011

La pequeña niña de las pepitas de Oro

Y no sé ocuparte... una niña que trata de ser mujer, que a veces es niña, que quiere responsabilidad y luego se cae al fondo de una consciencia densa de inseguridades.
Es una pobre niña, propensa a morirse de reflexiones, es una poderosa máquina de borrones. La verdad es que eres una pequeña hormiga que camina por un sendero largo en un día de verano, y no eres capas de hacer lo que los demás hacen, y te crees rebelde, porque no cumples con tu propia vida.
Pensar, pensar, mil un ideas en un parpadeo, las imágenes vuelan y se cuelan en tus pupilas y tú pareces diminuta, luego eres una gigante (porque te aprovechas de tus "incapacidades", eso lo hace alguien enfermo?).
Pierdes el control, de tu consciencia ya no sabes cuando las cosas cambiarán y te sorprenderán. Y eres como la nueva Alicia perdida no en su fantasía, si no en sus problemas... luchas y te sacudes de tus obligaciones, mientras nosotros te miramos y seguimos nuestra vida, nuestras reglas, nuestros beneficios de sacrificio. Bebemos nuestro sudor y brindamos por ti y tú ineptitud... brindamos verdes de verte ¿sufrir?, de ver como te aprovechas de las facilidades por estar enferma arriba de tu flojera?, te sientas a esperar que todos te entiendan...
Porque en el fondo quieres eso, que te acaricien, que los hombres te beban como al tequila rápido y furioso para después llorar como la niña del chupete en la esquina... es una lástima pero eres una verdadera caprichosa.

La bruja amargada ... que dice ser tu amiga